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Por la ruta de nuestros ancestros: El Qapac Ñan

Durante el periodo de voluntario en la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas que desarrollé en la sierra central del Perú, tuve la maravillosa fortuna de realizar una de las rutas de trekking más hermosas que haya hecho jamás.

Por:  Jorwi Barboza

Durante el periodo de voluntario en la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas que desarrollé en la sierra central del Perú, tuve la maravillosa fortuna de realizar una de las rutas de trekking más hermosas que haya hecho jamás, por lo menos hasta ahora.

Se trató de un evento denominado Yankikuy, que tuvo el objetivo de revalorizar el trueque ancestral entre Tanta y Xauxa vía Qapac Ñan (Camino Inca en Quechua), evento que buscaba recordar la ruta que los pobladores ancestrales realizaban para intercambiar sus productos utilizando solo llamas como único transporte.

Uno de los más grandes miedos a los que te sometes a este tipo de experiencias en las condiciones geográficas y climatológicas que aquí existen es el tan odiado soroche o mal de altura, para prevenirlo usé una de las técnicas que utilizaban nuestros ancestros.

Ya que estaba ahí, había que probar hoja de coca (no confundir con la droga, esta planta es muy respetada por los pobladores y se le atribuyen muchos beneficios, sobre todo para este tipo de actividades, y tengo que ser sincero, sin ella no lo hubiese logrado).

Chacchar Coca, consiste en masticar hoja de coca constantemente formando una pequeña bola sin tragarla, la hoja con el tiempo se desintegra y los restos se desechan, esto se repite cuantas veces sea necesario.

Salimos del pueblo de Tanta aproximadamente a primeras horas del día, luego de un buen desayuno en base a trucha y papas, lo que nos dio las fuerzas necesarias para empezar con buen pie escoltados por un grupo de llamas con peculiares ornamentos textiles.

Pueblo de Tanta dentro de la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas.

Inicio del treck con el Nevado Pariacaca imponente de fondo.

Luego de unas horas caminando, vigilados a lo lejos por el Apu Pariacaca (un nevado muy importante y venerado por los pobladores) llegamos a nuestra primera parada para tomar un pequeño descanso, apreciar las espectaculares vistas del paisaje y disfrutar de un pequeño número musical con arpa, todo muy tradicional y hermoso.

Número musical tradicional a cargo de pobladores de la zona de Tanta.

A lo largo de nuestro camino, con buen ánimo luego del espectáculo tradicional, encontrábamos y veíamos cosas espectaculares, el Apu Pariacaca cada vez estaba más cerca y caminábamos a su encuentro, su presencia era imponente, te deja sin palabras y es ahí donde comprendes en cierto modo porque algunos pobladores aún siguen con la tradición de venerarlo como a un dios.

Desde las faldas del Apu Pariacaca.

Camino Inca que nuestros ancestros utilizaban, nótese las piedras perfectamente colocadas.

Pasamos por la Laguna Mullucocha con una belleza especial, allí pudimos observar a lo lejos un venado salvaje, varias caídas de agua, todas estas experiencias acompañadas por el sonido glorioso del pututo.

En el centro se forma una pequeña isla que hace peculiar esta laguna.

Ya era hora de comer y nuestros anfitriones nos tenían preparado un “picnic” a las faldas del Nevado Pariacaca a base de papas nativas, cuy, trucha, una comida que nos dio las fuerzas necesarias para continuar.

Pobladoras de la zona descansando luego de la caminata.

Rodeamos la Laguna Mullucocha y continuamos hasta llegar a una cueva donde se pueden apreciar las pinturas rupestres de Cuchimachay con representaciones de auquénidos.

Auquénidos plasmados por nuestros ancestros: Arte Rupestre.

Muy cerca teníamos Escalerayoc, esta zona como su nombre lo dice es una gradería que cuenta con más de 1000 peldaños firmemente labrados en la roca madre y elaborados con las rocas aledañas, toda una obra de arquitectura prehispánica, un reto enorme haberla subido.

Parte de los escalones construidos por nuestros ancestros.

Finalmente estando en la parte más alta a 4000 msnm aproximadamente, con las mejores vistas de un paisaje espectacular, con uno de los picos del nevado pariaccaca despidiéndose, con el sol ocultándose, una postal que jamás olvidaré, te pones a pensar en lo pequeños que somos, en los pequeños detalles que te regala nuestra madre naturaleza y es imposible no emocionarse, es imposible no ponerme nostálgico al recordar esto, es imposible no querer regresar.

El Nevado Pariacaca dejándose ver por última vez.

Última postal que nos regaló el lugar antes de ocultarse el sol.

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