Colaboraciones

Cómo transformar al mundo, viajando

“No todas las barreras existen en la mente, pero sí su nacimiento y las formas de desaparecerlas.”

Mónica Montoya

En mis recuerdo tengo dos escenas muy marcadas de mi niñez:

La primera es mi mamá y yo en el metro de mi querida Ciudad de México regresando a casa después de una consulta médica, ella cargándome en los hombros mientras cerraba la silla de ruedas para pasarla por los torniquetes.

La segunda, mi amiga Stella de Alemania (la primer persona extrajera que conocí) cargando mi silla de ruedas con una mano y con la otra cargándome a mi para bajar las escaleras cuando fuimos a visitar Chapultepec.

(No tengo fotos de esto más que esta descripción de una imagen mental)

En aquel entonces me parecía normal el proceso de que alguien más estuviera conmigo para andar por la ciudad, pues además de la condición de usar silla de ruedas, era una niña. La sociedad (menciono la palabra sociedad sabiendo que yo misma soy parte de ella) ha construido la idea del “asistencialismo” que quiere decir que, como resultado a las barreras físicas y culturales, las personas con discapacidad “tenemos que” no solo pedir y recibir, sino “aceptar” la asistencia de otra persona para realizar actividades cotidianas, como el transitar por la ciudad. No estoy diciendo que está mal el recibir y dar apoyo, pero más que depender de ello, requerimos apertura de oportunidades para poder ir a estudiar, trabajar y disfrutar de lugares como todos.

El viajar a otros países, cambió y continúa cambiando mi visión, un ejemplo son mis impresiones acerca del transporte público metro, hace más de un año, escribí mi primer colaboración en el blog de Alan en donde describo cómo en Hong Kong viví una de las experiencias más plenas y fascinantes por ser la primer ciudad en la que pude moverme por mi cuenta.

Aquí les dejo el link

En internet hace tiempo leí que: “no vuelve quien se fue, aunque regrese”, éstas palabras me gustaron, pues después de esa experiencia me dio hambre por seguir viajando y experimentando lo que es la autonomía, con algo tan sencillo o común para otras personas como lo es, viajar en metro.

A mis 26 años, no he logrado eso aquí en México, amo a mi país y no me imagino mi vida sin nuestra comida, cultura y paisajes, tampoco menciono estas palabras comparándonos peyorativamente con otros países porque nuestros contextos son diferentes, sino con la idea de que podemos y debemos mejorar en muchos aspectos.

Actualmente la sociedad civil ha impulsado iniciativas para hacer esto realidad, es un gran inicio, sin embargo, aún se requiere de un proyecto puntual, integral y de diseño universal que involucre a los responsables del transporte público, arquitectos, al gobierno, expertos en inclusión y en primer lugar a las personas con discapacidad. Es necesario ejecutar un proyecto así al 100% y no solo iniciativas “de buena voluntad” como si nos estuviesen haciendo un favor o solo por decir que se está “haciendo algo”, pues eso algo no ha sido suficiente.

Por ejemplo, la estación Centro Médico una de las pocas que supe cuenta con elevador, me pareció cero accesible ya que dicho elevador me solicita una tarjeta para hacer uso de él, para tramitar la tarjeta debes acudir a otra estación a la cual no podrás llegar porque no es accesible para silla de ruedas, además de llevar documentos personales, incluso un certificado expedido por el DIF que comprueba que tienes discapacidad.

Sé que me van a decir que es necesario porque sino la gente que no lo necesita hará mal uso de él, pero no me parece una solución inclusiva (la educación sí lo es) ¿acaso todos deben de tramitar una tarjeta así?

Después de ese mal momento por no contar con la tarjeta, intenté usar un elevador-escalera que no funcionó, así que mi hermano (que afortunadamente iba conmigo) me ayudó a bajar.

Después, me encontré con unos torniquetes por los que no cabía mi silla y no había puerta (en este punto sigo pensando para qué me va a servir la tarjeta si no puedo transitar el metro).

Y por último para salir, esto ante mis ojos:

Me atrevo a invitar al director del Metro de la Ciudad de México, a recorrerlo sobre una silla de ruedas o vendado de los ojos. Probablemente no hago mucho detrás de este dispositivo escribiendo estas simples líneas, pero considero importante que cualquier persona haga valer sus derechos, en este caso nos corresponde hablar a las personas con discapacidad, no estoy pidiendo que se diseñe algo para mí, estoy pidiendo como miembro activo de la sociedad, tener libre acceso.

Antes de finalizar, te pregunto ¿Crees que es posible que tengamos un sistema de transporte como Hong Kong? Sé que en nuestro país hay problemas mayores a éste, pero como lo dije al principio, algunos de nuestros males son construidos por la sociedad (nosotros), entonces considero que nosotros mismos tenemos la capacidad de hacer la diferencia.

Créanme que amo a mi país, mi corazón vibró al final del día y sentí que todo valió la pena cuando vi la victoria alada, por esa misma razón me aventuro a recorrerlo. Agradezco a Alan por el Mundo permitirme compartir mis experiencias al viajar sobre ruedas y a ti que estás leyendo estas líneas, te invito a que en tus comentarios compartas cómo el viajar te ha transformado.

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Mónica Montoya

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