Colaboraciones

¿Cómo sobrevivir en Nueva York con poco presupuesto?

No soy experto en muchas cosas viajeras. Poco les puedo platicar de las leyes de aviación, menos les puedo hablar de cómo se construyó el túnel de Londres a Francia (¿como chingados no se les llena de agua?) y no se como sobreviví 3? años sin haber escuchado la palabra sargazo. Pero un tema en el que sí soy experto es en el de cómo sobrevivir en Nueva York con la mínima cantidad de dinero y con un poquito de esfuerzo.

Para los que solo me conocen por ser el compa de San Alan en uno de sus videítos, les cuento que cuando era chaval, me fui a vivir 5 años a Nueva York. Me fui, como muchos, con tres maletas llenas de sueños, bufandas y abrigos y sin mucho dinero para sobrevivir. Pero somehow, sobreviví.

“Pero David”, se preguntarán, “¿cómo te pudiste ir a NY sin dinero?”. O sea, sí llevaba dinero, vendí mi coche antes de irme y tenía mi guardadito y mi abuela se vio generosa dándome un #camafeo de #antaño que #empeñé en el #diamondistrict.

A lo que me refiero – y de lo que voy a hablar a continuación – es como poder irse a NY y gozar de todo lo que la ciudad tiene que ofrecer sin tener que secuestrar un riñón de la Reina.

Lo primero que uno hace cuando planea un viaje es buscar dónde dormir y a menos que tu apodo sea Gaviota, no te va a alcanzar para una suite finísima carísima de ParisLondresNewYorkIbitha. #CuandoviviaenNY no existía el Internet. Airbnb era algo que decías en la peda cuando no podías enunciar… erbnv, decía. Pero ahora es muy accesible encontrar un lugar decente (under NY standards) y económico para dormir, ya sea en Airbnb o en un hostal comunal – estos son divertidísimos, baratísimos y muy céntricos y conoces a mucha gente igual de pobre que tú. Y si su preocupación es que no está en Manhattan, pues chavos, dénse un zape de mi parte y expandan sus cerebros un par de kilómetros. Queens, Brooklyn e incluso el Bronx* están sumamente desarrollados con sus restaurantes y sus Soulcycles que ni cuenta se van a dar que no están walking distance de Times Square.

Para tener una experiencia completa en NY, no puede uno no ir al teatro (doble negativo, espero se haya entendido). “Pero David”, se quejarán ustedes, “¡los boletos del teatro oscilan entre los $100 y $600 dólares estadounidenses! ¡No es posible ser pobre y ver teatro!”. Dénse otro zape, sidefavor. Existen varias maneras de ir a ver musicales sin endeudarse con el déficit de un país chiquito de África: las loterías y los rush tickets son las maneras más fácil de conseguir boleto-de-pobre. Los rush tickets los pueden comprar en la taquilla el mismo día de la función, llegan temprano cuando abre, como a las 10-11am y compran su boleto en orquesta a menos de la mitad de precio. O sea yo le vi las anginas a Katharine McPhee por $39 dólares. La otra manera de comprar boleto-de-pobre es jugando a la lotería. Yo personalmente tengo la peor suerte y jamás en mi vida me he ganado uno de estos, pero tengo la fortuna de que mis travel sidekicks sí son suertudos y gracias a ellos pude verle las anginas a Andrew Garfield por $49 dólares (en realidad ese boleto me lo invitó @begobee pero el chiste es que #winning). ¡Viajeros! Si no van al teatro en NY es porque no quieren, no le echen la culpa a la economía en declive.

Mi parte favorita de este tipo de consejos es la comida. Soy experto en este tema. Se puede comer con un Budget de $15 dólares al día en NY y si no me creen, dénse el tercer zape. “Pero David”, me van a cuestionar, “¡los restaurantes en NY son famosos por caros y deliciosos! Y caros.” Pues sí, pero no. Si vamos con un presupuesto reducido, les voy a introducir al concepto de la pizza de a dólar y si se ven guapos en su pizzería local, les dejan ir dos rebanadas más refresco por $2 dólares ¡y no les cobran tax! De estas pizzerías hay en cada cuadra en el distrito de su estadía. También están los otros NY trademarks como Mamoun’s Falafel, con su sandwichito de falafel  de-li-cio-so y su refresco por $2.50 o el hot dog o hot sausage de puestito de a dólar. OJO: si compran su hot dog en Central Park, se los van a cobrar en 4, ustedes tengan actitud de New Yorker y simplemente denle un dólar y gritenle “I’m giving you a dollar and you’re gonna take it” y le echan cátsup y se van (le echan cátsup a su hot dog, no al señor). Ahora que si quieren una cena mas en forma y elegantosa pero económica, un sinfín de restaurantes en las zonas no tan turísticas de NY es su mejor opción. Pueden aventurarse a Hells Kitchen o a Park Slope y van a encontrar restaurantes deliciosos con su hamburguesa de 7 dólares y su free refill.

IMPORTANTE: no importa que tan pobres sean, siempre SIEMPRE dejen el 20% de propina porque los meseros también somos humanos y tenemos que pagar renta y el whiskey ocasional. “Pero David”, me van a refutar, “si el servicio fue una porquería, no voy a dejar el 20% o sea…” Pídanle al de junto que les de un puñetazo en la panza. Los meseros en NY son conocidos por tener siempre una buena actitud y la mejor disposición y si el servicio fue malo fue porque están atrapados mesereando mesas para poder pagar sus clases de actuación mientras ven sus mejores años y oportunidades de fama y fortuna pasar enfrente de sus ojos, o sea que dejen el 20% de propina que ellos están peor que ustedes.

Bueno, ¡viajeros!, espero estos consejos les sirvan para su próximo viaje ¡a la mejor ciudad del universo! Y si no, pues que padre que sean tan millonarios y tan espléndidos (call me).

Bon Voyage!!!

*nocierto, eviten el Bronx a menos que vayan al beis o al zú.  

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David Fridman

Jaiaiam David. Nací el 15 de Noviembre. No les digo que año porque no quiero pero ustedes calcúlenle que en ese entonces Paulina era güera natural… Entonces, a mi corta edad de muchachito chilango siempre supe que me gustaba ser actor. Era de esos que les hacía shows a mi familia. A veces era Raul Velasco presentando a mi hermana haciendo su imitación de Gloria Trevi. A veces hacía sketches en los que yo era el jefe de una empresa multimillonaria y mataba a todos mis empleados (también interpretados por mi hermana). A veces nomás contaba chistes o bailaba y mi familia –bendita sea – me aplaudía todas mis pendejadas. Luego de eso crecí y se me quitó la gracia, pero seguí actuando. Ahora un poco mas profesional. Me mudé a NY a estudiar en Atlantic Theater Company y viví allá 4 años. En esos 4 años me tocó salir en varias películas y obras de teatro y yo era bien feliz. Luego me tuve que regresar a México por que se me terminó la visa de chamba y ya no era tan feliz. Y ahora estoy feliz interpretando mi papel en el mundo de un struggling actor más en esta ciudad en la que si algo sobran son políticos pendejos y struggling actors. Nomás que a nosotros no nos regalan iPads.

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