Colaboraciones

Cómo sobrevivir a tu primer road trip

Por: @manumanuti

Con la reciente odisea neozelandesa de Alan y su mini-camper Juanita, decidí hacer una pequeña remembranza de uno de mis mejores viaje por carretera, y compartir con ustedes aquellas razones que hicieron de ese road trip una experiencia única de viaje y todo lo que aprendí sobre él.

La Primera Vez

Forzando un poco los recuerdos borrosos de la infancia, el primer road trip del que tengo registro fue con mi familia a Huatulco: mi papá que aseguraba saberse la ruta de memoria -por supuesto que nos perdimos- era el capitán al volante; mi madre, la auto impuesta copiloto, atormentaba a mi padre criticándolo por cada movimiento con un fastidio magistral – cosa que haría conmigo años después al intentar enseñarme a conducir. Mi abuelo, el Dr. Nevraumont, quien realmente sí se sabía la ruta de “pe” a “pa”, tuvo que desdoblar uno de esos antiguos mapas carreteros -en tiempos donde no existía Google Maps- para explicarnos el camino correcto; mi abuela no soltó su rosario, ni dejó de balbucear oraciones al “Señor” en las casi 10 horas de viaje; mientras que el resto de la tripulación: yo, mi hermano, mi prima, y mi tía, con su lata de Coca-Cola en equilibrio perfecto sobre su descomunal barriga, decidimos dormirnos e ignorar aquellas calamidades familiares, para despertar únicamente, cuando estuviéramos sanos y salvos en las costas de esa maravillosa playa oaxaqueña.

La vuelta a Islandia en 20 días: Boreal Kingdom.

En marzo 2016, mi primo y yo decidimos realizar un viaje al mítico país nórdico de Islandia. Habíamos leído que mucha gente visitaba, en pocos días, la capital Reykiavik, las célebres aguas termales de Blue Lagoon y luego realizaba un pequeño tour denominado “Golden Circle”, un circuito que incluye tres destinos principales: El Parque Nacional Þingvellir, El área geotermal Geysir y la imponente Cascada Gullfoss.

Nosotros no queríamos un viaje express, así que acordamos darle la vuelta completa a aquella majestuosa isla, y la mejor forma de hacerlo era en modo road trip. Sé de algunos que lo han hecho en bicicleta, pero nosotros no éramos ni tan osados ni tan atletas, así que rentamos un Camper, todo equipado en Camper Iceland, y comenzamos la aventura.

A nuestra casa rodante, como si fuera el Castillo Ambulante de Howl,  la llamamos muy islandesamente “Campersson”. En el interior, teníamos un mini refrigerador, un tanque de gas que servía para alimentar la pequeña estufa para cocinar y prender la calefacción durante las gélidas noches; también una cama lo suficientemente grande para los dos.

¿Dónde iban al baño y dónde se bañaban? es la pregunta que me suelen hacer más seguido. Para orinar, en los centros de servicio y gasolineras, aunque tengo que admitir que lo hacíamos frecuentemente en la naturaleza *se escucha la canción de “El Ciclo de la Vida” de “El Rey León”*.

No pongan cara de qué incivilizados turistas, la gran carretera de Islandia, La Ruta Uno, es una serpiente de asfalto que rodea completamente el país, es muy solitaria, y está rodeada de una naturaleza absoluta, a la cual no creo que le afectara.

Para hacer cosas más complicadas, como “cagar” (no encuentro una forma menos fuerte de decirlo, “defecar” me suena aún peor jajaja) o para bañarnos, lo hacíamos en los sanitarios y regaderas de las piscinas públicas, que se pueden encontrar en la mayoría de los pueblos y ciudades de Islandia y son muy baratos. Aquí les pongo un mapa, para que se den una idea.

Con Campersson nos podíamos detener donde quisiéramos a caminar y tomar fotos, y cuando el sueño nocturno nos vencía, aparcábamos en un lugar seguro. Siempre escogíamos algún lugar muy tranquilo, silencioso, y alejado de las luces artificiales de la ciudad, con la esperanza, de poder observar, aunque fuera por un momento, las auroras boreales. Lo cual ocurrió el 31 de marzo a las afueras de Höfn, en el sur.

En el caso particular de los road trips en Islandia, es necesario revisar las condiciones de la carretera, ya que a veces las cierran completamente por nevadas, o los vientos son tan fuertes y veloces, que pueden voltear autos. Un día, en Reykjahlíð, en el en Norte de Islandia, tuvimos que refugiarnos en un campamento pues la nieve impedía completamente la visibilidad del camino. Aprovechamos para ver series y leer un poco más sobre el país. El pobre Campersson amaneció cubierto de nieve, con nosotros adentro, como osos en hibernación.

Existen varias apps y sitios web que te pueden dar registros meteorológicos detallados e informes carreteros. road.is es una página web responsiva, muy fácil de usar también en smartphone, que sirve para checar las condiciones de los caminos en toda Islandia. vedur.is es la página oficial para revisar los pronósticos del clima y cuenta con una app bastante user-friendly. La app te geolocaliza y te proporciona un pronóstico meteorológico local del mismo día (con diferentes horas) y 3 días más

También, tengan muy bien ubicadas las gasolineras, porque son muy escasas en este país. Una noche, regresando de los acantilados de WestFjords tuvimos que comprar diesel de emergencia en dos granjas. Fue verdaderamente un milagro que nos permitió llegar con el último suspiro carbúrico, a la gasolinera más cercana.

Al final de viaje, entregamos a Campersson en perfectas condiciones, y sollozamos un poco. Después de un road trip el vehículo se vuelve casi tu amigo y formará parte por siempre de tus recuerdos e historias viajeras.

Tips:

1. Si piensan hacer un viaje, háganlo con gente que les pueda aportar una buena compañía, que les platique algo interesante pero que también entienda y respete los momentos necesarios de silencio; y sobre todo, alguien que realmente te complemente y aporte al viaje; si no, honestamente, es mejor hacerlo solo.

2. Planeen sus rutas con tiempo. Planifiquen un itinerario que les permita conocer a priori los lugares que van a visitar, cómo llegar y cuánto tiempo les va a tomar. Usen apps como Google Maps y Waze, pongan marcadores en los lugares más importantes, y salven offline sus mapas, pues habrá lugares donde pierdan la señal.

3. Escojan un vehículo que se adapte a sus necesidades; un camper si piensan dormir en él, o un auto normal solo para desplazarse. Según el destino, podrían necesitar un 4X4 si el terreno es difícil de transitar. Asegúrense de tener su llanta de repuesto y las herramientas necesarias para cambiarla. También los números del seguro y de la agencia, por cualquier emergencia.

4. Manejen con cuidado, y estén siempre al tanto de las condiciones del camino y del clima, ya que puede ser peligroso. Usen la tecnología de sus smartphones, pero también lleven consigo un mapa físico, que les podría salvar la vida ante un apocalipsis tecnológico.

5. Pónganle un nombre a su vehículo: Juanita, Campersson, o el que ustedes quieran. Hará de su road trip más divertido y familiar.

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Manu Espinosa

Esencialmente soy un runner aferrado, un viajero empedernido y un escritor enamorado. Profesionalmente soy un creativo y un consultor de marketing inexplorados.

He vivido en 4 países diferentes a lo largo de mi vida: México, Italia, Francia y Reino Unido, y me he puesto como propósito biográfico visitar un país por cada año de existencia terrestre. Tengo 28 años y conozco 29, voy bien, ya tengo uno de colchón.

Decía Gabriel García Márquez que “la escritura (…) es quizás el estado humano que más se parece a la levitación”. Yo quiero que la gente que me lea desarrolle alas; levite, vuele y viaje a través de mis palabras.

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