Por: Andrea Landeros

Lo primero que pensé cuando supe que estaría de vacaciones en Europa fue “¡tengo que correr!”.

Empecé a correr en noviembre del 2015, ya tenía muchas ganas de hacerlo, pero tal vez no encontraba el pretexto adecuado, desde entonces no he parado. Hasta ahora, la app que utilizo para medir mi rendimiento dice que he corrido 1244 kilómetros.  Lo hago por mero placer. Cada entrenamiento busco superar mis metas y tiempos, y al parecer lo estoy logrando.

El viaje a Europa fue una invitación sonsacadora y aunque al principio lo pensé mucho, la verdad es que no me iba a negar a cruzar el charco y perderme un poco en esos rumbos; serían trece días de viajes, de caminatas, de aprender, de conocer, de muchas fotografías (otra de mis pasiones) y, obvio, unos kilómetros para correr.

Una vez que tuve el itinerario del viaje armado me puse a investigar sobre las carreras en Europa; Barcelona y París, específicamente. Al principio no fue tan fácil encontrar a los organizadores de carreras en ambos destinos. Busqué en internet, pregunté en tuiter e incluso consulté el dato con un conocido que vive en Barcelona, sin ninguna respuesta favorable, pero la esperanza muere al último, ¿no?

No recuerdo cómo, pero encontré el portal de championchip y ahí las diferentes opciones que tenía para correr en Europa.

No sé si así le pase a todos los corredores, pero una de mis metas como corredora era participar en una carrera fuera de la Ciudad de México (y la zona metropolitana), la verdad es que mi plan A era en alguna provincia de mi país, pero si tenía la oportunidad de correr en Barcelona lo haría, aunque me perdiera una o dos visitas del itinerario.

Analicé las opciones, las distancias, los costos y me encontré con algunas diferencias en la organización y realización de éste tipo de competiciones entre México y Barcelona, como la renta de chips para medir el tiempo y ritmo de tu carrera (hay corredores que ya tienen el suyo y sólo lo “registran” para las carreras que quieran participar), los horarios, allá empiezan a las 9.30 y en México a las 7; el abastecimiento de agua durante la carrera, no hubo en Barcelona, mientras que en México, en una carrera similar, te dan al menos una vez, peeeero dieron cervezas en la meta, así que ese detalle se puede ignorar (jejeje) y la medalla de participación, en México todos los que terminan la carrera obtienen su medalla, en Barcelona sólo los primeros lugares.

Elegí UniRun por dos razones: la distancia y la ruta; como turista y con siete días más de viaje por Europa, seis kilómetros eran suficientes para vivir la experiencia fuera de mi país y recordarlo para toda la vida; y bueno, correr a la orilla del mar también era uno de mis objetivos como corredora, así que maté dos pájaros de un tiro con ésta competencia.

UniRun es una carrera que busca fomentar el deporte entre universitarios y hacerse tradición como la clásica Regata Cambridge-Oxford, la competición anual de remo entre las prestigiosas Universidades inglesas, y como ésta, la Unirun quiere integrar a las 12 Universidades catalanas en una competencia de running en una distancia de 6.779 metros, igual que la que se hace en el torneo de remo.

La inscripción la realicé por internet un mes antes, sin ningún problema, elegí la Autónoma de Barcelona porque fue lo más parecido que encontré a mi alma máter (Universindad Nacional Autónoma de México) y me mantuve atenta para los datos de dónde se recogerían los kits, la hora y el lugar de arranque, tenía que integrarlos a mi itinerario de viaje.  Honestamente estaba MUY emocionada.

El gran día llegó: 5 de marzo.  Aunque había dormido poco porque una noche antes fui al Nou Camp a ver jugar al Barça, estaba tan contenta que me levanté de buenas, canté y bailé un poco mientras me alistaba para salir. Tomamos el metro para llegar a Parc del Fórum y en el trayecto vi a varios que también iban para la carrera, eso me emocionaba más.Llegamos tarde y como yo no conocía el lugar sólo seguí a los que llegaron conmigo en el metro. Ya estaban dando el conteo para arrancar y como pudimos nos metimos entre las vallas para salir con toda la comitiva. Ahí empezó el sueño hecho realidad.

Pensaba que correr a la orilla del mar sería una gran experiencia, pero el escenario que me regaló Barcelona fue espectacular. La ruta fue hermosa, ver el sol, el mar y las diferentes construcciones y estructuras que rodean este recinto deportivo y cultural fue maravilloso; a pesar del calor, Parc del Fórum me trató muy bien y ver a jóvenes de diferentes universidades apoyarse y acompañarse en el recorrido me hizo sonreír más de una vez.

Llegar a la meta fue un logro personal que disfruté mucho, no sólo por la distancia que corrí, sino por la que recorrí por poder participar en esta carrera y hacer mi sueño realidad. Lo recuerdo y vuelvo a sonreír.

La zona de recuperación fue muy divertida, los kits tenían bebidas isotónicas, agua natural, barra de cereal, plátano y una cerveza por participante y mientras todos nos refrescábamos se mantenía un ambiente de fiesta y unión entre los estudiantes de las 12 universidades participantes.

Fueron 6.87 kilómetros en poco más de 40 minutos que, tal vez, nunca olvidaré. No hubo medalla “oficial” de participación, pero desde México me llegó una de mi equipo de corredores que ya está en mi medallero junto con todas las que he ganado.

Correr es una de mis pasiones y hacerlo en Barcelona ha sido una magnífica experiencia.

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