Un mes por tierras argentinas. Un viaje atípico e intenso que fue un regalo para todos los sentidos. Estas son mis impresiones.

–  Argentina es enorme, de verdad enorme. Hay que volar a todos lados, a menos que desees aventurarte en bus por muuuuuchas horas. Obviamente los argentinos están acostumbrados y para ellos 400 kilómetros son como “a la vuelta de la esquina”.

–  Aerolíneas Argentinas tiene muy mala fama, aunque la realidad es que no es tan mala. Sin embargo, es muy cara pero cuenta con precios especiales para Argentinos. Es mejor viajar con Latam.

– En Argentina se sale tarde ¡Muy tarde! ¡La gente llega al boliche (antro) a las 4 am!

– Se puede comer helado en la madrugada, ¡las heladerías tienen hasta más gente que en el día!

– Hacen una pizzas espectaculares con kilos y kilos de queso, pero te ponen unas servilletas que no limpian ni el pecado original. Hay de muchos tipos y grosores. Todos tienen su pizzería favorita así que “la mejor pizza” es un título muy subjetivo.

– Odio las servilletas de las pizzerias.

-Es un país relativamente poco explotado al turismo. Solo me sentí turista en “El caminito”. Eso es algo bueno, se puede vivir el país de forma muy auténtica.

 

– ¿Alguna vez escuchaste decir “Nunca hables de fútbol, política y religión” ? Pues en Argentina les encanta hablar de política y futbol. La religión no es un tema que haya escuchado mucho.

– A los argentinos les encanta discutir. En eso me identifico.

– Generalmente son excelentes conversadores y siempre tienen un punto de vista. No se quedan callados ante nada.

– El argentino es directo y a veces sin filtros, lo que puede hacer saltar el estómago de muchos latinos acostumbrados a la amabilidad extrema. Hay que aprender a darse cuenta cuando alguien está siendo directo y cuando está siendo realmente un HDP

– Se desayuna poco, se come mucho y se cena como si no hubiera mañana.

– Lo que has escuchado de la carne argentina es verdad, es deliciosa. Lo siento por los veganos.

– ¿Ya dije que puedes ir a la heladería a las 2am?

– La heladería Rapa Nui tiene unos helados deliciosos y unos empleados muy malhumorados. Fui a dos sucursales y en ambas me atendieron como si te regalaran el helado.

– El argentino ama y odia a su país al mismo tiempo y a veces en una misma frase.

– El cliché del argentino que conocemos en el resto de los países es básicamente el porteño (el oriundo de la capital federal) pero la realidad es que el país es tan grande y tan variado que los acentos cambian, las costumbres y las facciones varían de una región a otra. Esto llena a la Argentina de sorpresas para el visitante, muy agradables.

– Los días 29 se comen ñoquis (yo podría comerlos todos los días)

– Es un país caro para visitar, aunque el hospedaje tienen precios razonables.

– Comprar ropa es carísimo.

– Comer también es caro, pero se come MUY BIEN

– El tema de la seguridad es un tema aparte. Recibí tantos mensajes de advertencia en todas mis redes sociales y de la gente que conocí, que cuando llegué a Buenos Aires tuve la sensación de que estaba llegando a Aleppo. No exagero, fueron cientos, cientos de advertencias. Llegó un momento que exploté de rabia. Esas advertencias me estaban arruinando mi experiencia en la ciudad. “Ni se te ocurra salir con tu cámara”, “No vayas a tal lugar” ,“Cuidado que ahí matan”, “No saques tu teléfono en público”, claro que la gente no lo hace con mala intención pero no se dan cuenta que solo espantan al visitante, te arruinan la experiencia. Los primeros días salí con miedo. Con una sola persona que te dé una amable advertencia es suficiente, cuando lo hacen todos se convierte en paranoia y no, NO es agradable, al contrario.

Soy de México y en mi país pasan cosas terribles, pero sin afán de compararnos cuando alguien visita nuestro país, en general los mexicanos tratamos de no espantar al turista, lo que queremos es que nos visite, que disfrute. Si nos preguntan les diremos que se cuiden como harían en cualquier parte del mundo, hay zonas del país que es mejor no visitar y hay otras, generalmente las turísticas, que son muy seguras. Pasan cosas, como en todos lados pero no es motivo para espantarse.

La realidad es que en Argentina también pasan cosas pero hay que estar alertas, no paranoicos. No soy de dar consejos, pero amigos argentinos, no espanten a los visitantes, juega en su contra. Tengan por seguro que ya alguien más les habló de ese tema.

– Al dulce de leche lo conocemos en México como cajeta y en Argentina la cajeta es la vagina.

– En México comemos conchas con cajeta, en Argentina eso es una redundancia muy vulgar.

– El fútbol en Argentina se vive de manera intensa, MUY INTENSA. Tan intensa que hay cosas muy curiosas. Por ejemplo: Los estadios de los dos equipos más importantes, Boca Juniors y River Plate, no tienen permitido la entrada a la fanaticada del equipo visitante. Esto por cuestiones de seguridad. Así que si vas a un partido de uno de estos dos equipos como local verás puros seguidores locales, ¡el ambiente es espectacular!

– Otra curiosidad es que el fútbol se vive de forma tan intensa que el amor por el equipo que sigues es casi tan fuerte como el odio por el equipo contrario. Por ello la gente no suele salir a la calle con las camisetas de su equipo, ni tener su auto con calcomanías de apoyo para evitar agresiones.

– El transporte público funciona bastante bien. Los taxis tienen mala fama, es mejor usar Uber o Cabify. Hay también taxis con tarifas fijas que son confiables llamados “remises” aunque no son baratos.

– ¿Ya dije que puedes ir por helado en la madrugada?

Argentina es increíble, es un país con muchas caras y muchas posibilidades. Regresé con kilos de más, muchos amigos nuevos y millones de anécdotas. Sé que voy a volver muy pronto.

Tus Comentarios son muy importantes

Comentarios