Por: Angie Margareth Díaz Flores

Peruana, Ingeniera y Fotógrafa. Me encanta viajar dentro y fuera de mi país, ya que así se conoce y  vive de cerca la  realidad de cada pueblo o ciudad.

El año pasado tomé la decisión de llevar un curso académico en New Delhi – India por 11 semanas, en un principio era un sueño, ya que no sabía si sería admitida en el curso o no. Finalmente, en febrero me dieron la buena noticia; había sido aceptada, no lo podía creer, era India, el país donde de una u otra forma sentía que tenía una conexión. La mayoría de personas que me conoce me dicen: todos tenemos una vida pasada y la tuya estuvo en India, tú viviste allí. Quizá porque cuando me preguntan que sé de India, no termino de hablar, de la cultura, política, comida, bollywood, etc.

Sin duda fue una gran oportunidad profesional la que se me presentó y no dejaría pasar, además de ser un aprendizaje personal e interno.

Finalmente llegó el día, partí de Lima (Perú) hacia Madrid, llegué al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid- Barajas, donde tuve 5 horas para mi siguiente conexión, aproveché este tiempo y salí del aeropuerto,  conocí el Palacio Real, la Catedral de la Almudena y la Estatua del Oso y el Madroño.

Mi siguiente parada fue DUBAI, aquí solo tuve 2 horas por lo que no pude salir del aeropuerto, sin embargo estando aquí, reaccioné que ya estaba del otro lado del mundo descubriendo otras tradiciones, costumbres, los hombres con turbantes, en thawb y las mujeres usando burka, hijab, etc. Estaba descubriendo la otra parte del mundo que nunca me imaginé.

Finalmente, abordé el último avión en Emirates hacia DELHI. Después de unas 4 horas llegué a Indira Gandhi International Airport, el viaje que hice: la vuelta al mundo literalmente valió la pena.

En mi curso llegué a conocer a 33 personas, de 26 países diferentes: Afganistán, Angola, Bangladesh, Bolivia, Botswana, Costa de Marfil, Egipto, Etiopía, Gambia, Ghana, Guinea-Bisssau, Honduras, Laos, Malawi, Mauricio, México, Niger, Nigeria, Omán, Palestina, Rusia, Sudáfrica, Sri Lanka, Sudán, Uganda, y Vietnam. Algunos países sólo los había escuchado en alguna presentación de los Juegos Olímpicos y sin pensarlo estaba conociendo a una persona de aquel país que alguna vez me pareció lejano.

Conocer a cada compañero fue un nuevo mundo para mí, un feliz descubrimiento al hablar de su país, sus costumbres, comidas, historia, y de su religión.

Estando en Delhi decidí aprovechar los feriados, fines de semanas y días libres para viajar no sólo dentro de la ciudad, sino salir y conocer otras.  Es así que el primer viaje que hice fue a Varanasi o Benarés, en tren. Varanasi, una de las 7 ciudades sagradas para el Hinduismo, todo aquel que muera en Benarés, queda liberado del ciclo de las reencarnaciones

Este lugar me pareció místico, al pasear por el río Ganges sientes mucha paz, tranquilidad, te olvidas de todo.

Mi siguiente destino fue Amritsar, situado al norte de India; en el estado de Punjab, y a 28 Km de la frontera con Pakistán. Amritsar es hogar del Templo Dorado, epicentro cultural y espiritual de la religión Sij.

Fui a Wagah Border, que es el puesto fronterizo entre India y Pakistán para apreciar la ceremonia que realizan todos los días antes del atardecer, las personas asisten a esta ceremonia con mucho patriotismo. La ceremonia de las Banderas es llevado a cabo por Indian Border Security Force y Pakistan Rangers. Y concluye con un gesto amable en el que los soldados de ambos países se dan la mano y luego es seguido por el cierre de las puertas de ambas fronteras.

La siguiente ciudad que conocí fue Rishikesh, ubicado en el estado de Uttarakhand, conocido como la capital mundial del Yoga, aquí pude ir al Ashram de Maharishi Mahesh Yogi, donde los Beatles estuvieron en 1968 y es allí donde compusieron algunas canciones que aparecen en el White Album.

Rishikesh, también es el lugar para hacer deportes de aventura, con mis amigos hicimos rafting en el río Ganges.

Finalmente llegó el viaje a Agra, para conocer el Taj Mahal, uno de los lugares que siempre quise visitar, sin duda es uno de los monumentos que se pueden contemplar por horas, me quedo sin palabras para explicar demasiada belleza.

También viajé a Goa, cuya capital es Panaji, su clima es tropical,  y está situado en el mar Arábigo.

Goa fue una colonia portuguesa, aquí se encuentran muchas iglesias y conventos, los cuales fueron declarados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Mi siguiente viaje fue a Mumbai o Bombay, ciudad de las finanzas, el comercio y la moda en India. Bombay es la capital del cine de la India: Bollywood.

En esta ciudad fui al Mani Bhavan Mahatma Gandhi Museum, la Estación Terminal Chhatrapati Shivaji (conocida como Estación Victoria), Dhobi Ghat.

La última ciudad que conocí fue Jaipur, más conocida como la ciudad rosa. Donde conocí el Amber Fort, City Palace Jaipur, Jal Mahal.

 

Hace unos 4 años Alan recomendó el libro: “La Vaca Sagrada y Otras Historias de la India” logré conseguirlo hace 2 años, cuando le escribí al autor y fotógrafo del libro Tarun Chopra, que quería me respondió amablemente que me esperaba en su casa y es así que lo conocí.

¡India es un país complejo y lleno de contrastes,  pero a su vez es un país mágico, un lugar que te hace ver el mundo desde otra perspectiva y ver el lado positivo de las cosas!

Alan estuvo en Perú en el 2014, cuando le conté que quería viajar a la India, me dijo: ¡VE POR FAVOR, TE VA A CAMBIAR LA VIDA! ¡Tenía toda la razón! ¡Me cambió la vida!

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