18 años han marcado la historia del hoy festival de rock más importante de Latinoamérica. El título no le queda para nada grande, con más de 80 mil personas en promedio por cada día, Vive Latino se ha convertido en la parada obligada para músicos nacionales e internacionales.

Vive Latino es uno de los festivales que te invitan a viajar; recibe en cada edición a miles de personas no solo de la Ciudad de México, sino también de todas partes del país y del continente. Durante los dos días del festival, es posible encontrarse a estos viajeros que recorren miles de kilómetros para encontrarse con sus bandas favoritas.

Desde la semana pasada nos llegó la invitación del Vive Latino. Esta ocasión tenía algo de especial; no solo el festival cumplía la mayoría de edad, como lo mencionó su fundador Jordi Puig, si no que además regresaba a sus raíces con artistas que fueron parte esencial de su historia y abrió espacio a bandas independientes que hasta hace poco tiempo llenaban venues en la ciudad y el fin de semana reventaron las principales carpas. Por último nos regalaron shows extranjeros que me hicieron revivir las historias que algunos compañeros me habían contado, de esos Vives llenos de saltos, golpes y camaradería.

Llegué el sábado a las 4pm, una hora antes de que cerrara el registro. La dinámica del festival es distinta que cualquiera otra para los fotógrafos. ¿Recuerdas como en las excursiones escolares te llevaban en grupos y prácticamente te tomabas de la mano para no separarte? Bueno, esto funciona igual.

Después de caminar a través de todo el festival, me instalé en el media center, saqué mi cámara y comenzó la odisea de ver a más de 30 bandas por día. Siempre es grato observar al Autódromo Hermanos Rodríguez con la producción del Vive Latino. No era sorpresa que para este año iban a lucirse.

El primer día estuvo lleno de sonidos latinoamericanos, el reggae y ska inundaron los escenarios principales, con actos como Dr. Krapula, Inspector, Jarabe de Palo y Caligaris. Sin embargo la cumbre de este día llegó cuando los argentinos, la representación de estos géneros por excelencia, Los Fabulosos Cadillacs, se apropiaron del escenario principal, trayendo viejos recuerdos y haciendo bailar a todos los presentes.

Jarabe de Palo

Los Fabulosos Cadillacs

La Carpa Doritos sirvió en esta ocasión para consolidar a aquellas bandas mexicanas que se han encargado de posicionarse como los nuevos grandes expositores de la música en nuestro país; tal es el caso de Little Jesus, una banda con una carrera relativamente corta, pero con un sonido maduro, que complació a todos sus fans con sus ya éxitos y nuevas canciones que nos enamoraron a todos.

Little Jesus

Por otro lado, en el escenario Vive Latino, que por la distancia a los otros escenarios, pareciera ser parte de un festival completamente distinto, se mantuvo lleno desde temprano gracias a los shows que los extranjeros, Carlos Sadness y Jake Bugg brindaron a todos sus fans; el folk triunfó ese día. Para cerrar aquel escenario, la banda mexicana Kinky, hizo brincar a los presentes con su particular sonido.

Jake Bugg

Kinky

El sábado fue divertido, sí, pero el domingo fue épico. El festival estaba cargado con decenas de bandas que por su parte podrían ser headliner de cualquier festival; hubo un mayor número de asistentes, según cifras dadas por el propio festival hubo entre 10 y 15 mil personas más, y el clima mejoró notablemente.

Uno de los momentos que más disfruté fue cuando en el media center anunciaron la conferencia de Hombres G. No pude contener mi emoción y corrí a verlos, aunque los vería más tarde tocando arriba del escenario principal. No podía perder la oportunidad de intercambiar palabras con ellos. Grande fue mi sorpresa cuando al llegar el guitarrista Dani Mezquita me saludó y sonrió para la cámara.

David Summers Hombres G

Llegó el turno de Hombres G. La banda española hizo vibrar al festival completo, dejando un casi vacío Autódromo Hermanos Rodríguez al momento de su presentación. La mayoría de los asistentes se reunieron en el Foro Sol para corear sus clásicas canciones. Por mi parte me tocó verlos de lejos, pero aún así pude disfrutar de una parte de su show.

David Summers Hombres G

Llegó el turno de una de las bandas más esperadas por todos desde su anuncio, Rancid. La espera se prolongó un poco más de lo debido, gracias a que se retrasaron algunos escenarios. A lo lejos, se escuchaba Marky Ramone y los coros de cientos de personas en la Carpa Doritos, coreando la emblemática Blitzkrieg Bop. Al finalizar, el escenario Vive Latino se llenó de furia para escuchar a los californianos. En menos de un minuto, Rancid se encargó de regresarnos a los orígenes del festival: vasos con cerveza volando por todos lados, cuerpos chocando contra la valla y  gente volando entre el público.

En Indio, el escenario principal, una de las bandas con más historia dentro del festival, Zoé, hizo corear a miles de personas con sus éxitos. Haciendo un repaso de sus 20 años de carrera, León Larregui por su parte, hizo un llamado a la conciencia y emocionó a sus fans mencionando que seguirían tocando hasta que el cuerpo aguantara.

Zoé

Después de ver a algunos de los actos más memorables que he visto desde que empecé este camino en la música, me retiré recorriendo por última vez la larga curva que lleva al Palacio de los Deportes, con una grata postal de miles de personas cantando, disfrutando y bailando, esperando ansioso por lo que nos espera la próxima edición del festival.

 

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