Por: Jesús Amaya

Una de las cosas que más disfruto es viajar, y cuando veo todos los lugares que nos muestra Alan por el Mundo hace que incrementen mis ganas de seguir recorriendo muchas partes del mundo.

La historia que siempre llevaré conmigo es la que a continuación voy a contar.

Mi primer viaje al extranjero fue a Chile en el año 2012, desde ese momento decidí que quería recorrer y conocer el mayor número posible de lugares alrededor del mundo.

Dos años más tarde, en 2014, puedo decir que realicé El MEJOR VIAJE JUNTO A MIS PADRES, el que siempre quedará grabado en mi mente por haberlo realizado a lado de ellos, justo el día de mi cumpleaños.

Mi padre había trabajado durante 40 años y nunca había tenido la oportunidad de viajar con él, y mi madre, ama de casa, con una fe enorme, tenía el sueño de conocer Roma, Italia; así que cuando mi papá al fin dejaba de laborar después de tantos años, decidió cumplir el sueño de mi mamá y yo sería el encargado de que todo se llevara a cabo.

Así fue como el 24 de mayo de 2014 salimos de la Ciudad de México rumbo a lo que yo llamaría un viaje inolvidable, pudimos conocer las reliquias del Padre Pio en San Giovanni Rotondo, los lugares emblemáticos de Roma, el Coliseo, Plaza España, Plaza Del Capitolio, Plaza del Pueblo, La Fontana di Trevi, La fuente de Tritón, Tre Fontane, Basílica de San Pablo, de Santa Maria la Mayor, de San Juan de Letrán y por supuesto la Basílica de San Pedro; entre muchos otros barrios y lugares que recorrimos prácticamente durmiendo 4 o 5 horas, porque cuando se viaja y se está en un lugar desconocido, lo menos que puedes hacer es dormir.

Sin duda alguna el recuerdo más significativo será haber conocido al Papa Francisco, estar presentes en la audiencia general, y que detuviera su vehículo en dos ocasiones justo a unos metros de nosotros, sabía que estaba siendo partícipe de unos de los más grandes sueños de mis padres.

Como todo viaje, tiene su inicio y su final, regresamos a casa, con la convicción de que viajar es una de las mejores experiencias que podemos tener como seres humanos, algo que no deberíamos postergar para cuando hemos dejado de trabajar o cuando haya “tiempo” para hacerlo. Dos años más tarde mi padre falleció, y ante un dolor tan grande, me quedaba la satisfacción de haber podido pasar a su lado grandes momentos como ese viaje que jamás olvidaría.

Hoy tengo más claro que nunca que un viaje no hay que posponerlo sino hacer que suceda, porque la vida puede terminar cuando menos lo esperas, ahora mi papá no puede hacerlo físicamente pero sé que siempre me acompañará en cada tramo recorrido.

Y así como había decidido visitar todos los lugares posibles, día a día me convenzo más que cada peso gastado en cada viaje ha valido totalmente la pena.

No se necesita ser rico para viajar, soy empleado, ahorro dinero y me voy de viaje, he vuelto a Chile, he estado en Cuba, en Nueva York, Las Vegas, por supuesto mi México y hace unos meses cumplí otro sueño junto a mi madre, conocer Machu Picchu.

Tal como dicen, gasta tu dinero en experiencias, no solo en cosas materiales, y así lo he hecho.

A ti que estás leyendo mi historia te digo haz ese viaje que tanto anhelas, solo o acompañado, pero haz que suceda, quizá mañana sea demasiado tarde.

El tiempo que viviremos no lo sabemos, pero cómo lo vivimos depende de nosotros.

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